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lunes, 30 de agosto de 2010

Cuentas pendientes*

Como en tantas otras ramas de la actividad cultural dependiente del Estado, la situación en el campo de las orquestas públicas es precaria. Aquí, las causas, los déficits educativos y sus posibles soluciones.
Por: Sebastián Chouza
El Teatro Colón no es una institución educativa en el sentido estricto de la pala­bra, sino más bien consagratoria del quehacer musical. Allá, se su­pone, se presentan muchos de los músicos más notables del país y del mundo, previamente forma­dos en otros ámbitos. Por ello, a pocos meses de su festejada reapertura, en medio de la pom­pa del Bicentenario, es relevante preguntarnos por el derrotero que siguen quienes deciden ser músi­cos, y por el lugar y el valor que nuestra sociedad les asigna.

Como dato objetivo, sabemos que las instituciones que forman músicos localmente, sean ellas universidades o conservatorios, no cuentan ni por asomo con los edificios y los materiales de otras disciplinas. Esto se evidencia en la escasa cantidad de institucio­nes de formación superior en música académica disponibles para estudiar en muchas de las regiones de nuestro país. Tal es el caso en provincias como Jujuy o Salta, donde los estudiantes para poder desarrollar una carrera co­mo músicos de orquestas deben migrar, por caso, hacia la provin­cia de Tucumán.

Otro dato relevante es la baja cantidad de inscriptos en las ma­trículas de los conservatorios. Un ejemplo de ello es el Conservatorio Superior de Música Manuel de Fa­lla, de la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una matrícula de aproximadamente 2 mil alumnos activos y un promedio de egreso que no llega al diez por ciento de esa cifra. Esto, sumado a que la mayoría de los estudiantes que emprenden estudios superiores, tanto en Buenos Aires como en el interior del país, necesitan trabajar para poder financiar sus estudios (aun cuando las instituciones sean públicas y gratuitas), contribuye a que los índices de egreso sean aún más magros en relación con las matrículas de alumnos activos existente y que la calidad de estu­dio sobre sus respectivos instru­mentos no sea la ideal.

Por otro lado, la Argentina posee una particularidad que no se encuentra en los principales países de Europa. Gran parte de los músicos profesionales argen­tinos estudian, desde sus inicios y hasta su madurez profesional, con maestros particulares, mien­tras que en ciudades europeas como Friburgo, en Alemania, los músicos profesionales práctica­mente no conciben su formación por fuera de las instituciones de educación superior.

Súmese a lo anterior que mu­chos de los grandes maestros de la Argentina no trabajan como docentes en las instituciones pú­blicas. Esto se debe a que el Esta­do no ha sabido retribuir econó­micamente sus trabajos; también a que, una vez ingresados a la maquinaria estatal, el ejercicio de la música se torna endogámico y burocrático; finalmente, a que las instituciones de enseñanza no han sabido renovar sus plante­les docentes, obligando así a que muchos de los grandes músicos argentinos desarrollen carreras como maestros por fuera de las instituciones públicas.

Considérese además que mu­chos de los músicos importantes que ejercen la docencia en ins­tituciones públicas, si desean emprender alguna capacitación puertas afuera de los conserva­torios, deben atravesar un sin fin de trámites administrativos. Mu­chas veces es difícil conseguir las autorizaciones necesarias para asistir a conciertos, clases ma­gistrales y demás capacitaciones en otros países.

Sean cuales fueren los motivos musicales y académicos de esos viajes, el Estado y su estructura administrativa deberían entender que esas iniciativas no hacen más que jerarquizar sus instituciones; todo lo que se obtiene a través de esas iniciativas es nada más y na­da menos que la ampliación de su propio capital simbólico, de su pa­trimonio acádemico y cutural.

Debe y ¿haber?
Cuando se piensa el desarrollo de la música clásica en la Argentina, nos es inevitable pensar la distan­cia existente entre nuestra realidad y la que vive el campo musical eu­ropeo. La asimetría no sólo radica en la distancia histórica que hay entre los países sudamericanos y la cuna misma de la música clá­sica, sino también en la falta de competición entre los músicos. Esto último directamente vincu­lado al bajo número de orquestas profesionales (rentadas) existentes en el país y el consecuente techo al desarrollo técnico instrumental que este fenómeno ocasiona.

Para poner una vara de refe­rencia, podríamos decir que una orquesta europea de mediana importancia, a la hora de llamar a concurso para cubrir apenas un cargo de Violín Tutti, llega a tener 200 postulantes, mientras que en la Argentina, la Orquesta Sinfó­nica Nacional sólo contó con 25 aspirantes para cubrir tres cargos de violines en un llamado a con­curso realizado en el año 2009, logrando cubrir apenas uno de los tres cargos convocados, ya que el jurado consideró que el resto de los postulantes no alcanzaban el perfil técnico y la calidad musical que la orquesta requería.

Esta situación se profundiza en la medida en que no exista una política cultural y educativa sostenida que promueva, de un modo determinante en todos los conservatorios y en las universi­dades nacionales, la creación de coros y orquestas, debidamente rentados, a los que se pueda acce­der por concursos de anteceden­tes y oposición, permitiendo de ese modo a los músicos profesio­nales transitar por esos cuerpos como una primera etapa en el ejercicio de la música de orquesta y de la música coral, sin tener que promover tan repentinamente la migración de los músicos regio­nales a las grandes ciudades de nuestro país o del exterior.

En este sentido, y como primer paso, es saludable la iniciativa del Ministerio de Educación de la Nación que, con la creación del Programa Orquestas y Coros In­fantiles y Juveniles para el Bicen­tenario, ha emprendido la tarea de convocar a jóvenes músicos de to­do el país y a directores de la talla de Mariano Moruja y Alejo Pérez, entre otros, para realizar giras por las cinco regiones de nuestro país abordando obras del repertorio clásico, entre las que se cuentan Romeo y Julieta de Sergei Proko­fiev o Carmen de Georges Bizet; también obras de compositores argentinos como El tarco en flor de Luis Gianneo hasta obras de nuestro cancionero popular, con una calidad musical a priori difícil de imaginar.

Asignaturas pendientes
Por lo dicho, se comprenderá que resulta necesario desarrollar si­multáneamente, y desde el Estado, la capacidad de promover músicos profesionales de alto nivel acadé­mico en todas las regiones de nuestro país, respetando las parti­cularidades culturales de cada re­gión. A la vez, hay que se garanti­zar una realidad laboral plena que permita el ejercicio profesional de la música, la transmisión de saberes y la conciliación auténtica de sus manifestaciones musicales autóctonas con el culto de la mú­sica clásica europea, entendiendo a ambas expresiones como indi­solubles dentro del patrimonio histórico de la humanidad.

Por último, nada de todo esto puede ser sostenido sin la con­solidación de una democracia estable, sin que los proyectos políticos, culturales y educativos venideros comprendan la impor­tancia de consolidar y respetar las identidades regionales de nues­tras comunidades. Sólo resuelto esto es que podremos acabar con las rencillas entre repertorios na­tivos y foráneos, entre repertorios sojuzgados y colonizadores. Si de lo que se trata es de promover el desarrollo del campo musical ar­gentino en general y de la música clásica en particular, esa discusión carece sentido.

Quizás sólo se trate de cum­plir, al menos por buen tiempo, con los considerandos del decreto fundacional de la Orquesta Sinfó­nica Nacional.

* Revista Ñ, sábado 28 de agosto de 2010.

domingo, 30 de mayo de 2010

Peronismo y crisis políticas, económicas e institucionales. Una aproximación desde el análisis del discurso.

SEMINARIO DE TESIS
Licenciatura en Ciencias de la Comunicación
Maestrías
: Comunicación y Cultura. Periodismo


Miércoles 2 de junio

19:00 a 21:00

Aula 3
Carrera de Ciencias de la Comunicación
(Facultad de Ciencias Sociales, UBA)

Peronismo y crisis políticas, económicas e institucionales.
Una aproximación desde el análisis del discurso.

Tesina de investigación.
Expositor: Lic. Juan Sebastián Chouza.
Autores: Darío Fiala y Juan Sebastián Chouza.
El presente trabajo pretendía darnos una nueva posibilidad en la tarea de aprender algunos de los motivos por lo cuales nuestro presente aún no pudo consolidar un tránsito político democrático sin una lógica zigzagueante que amenace, bastante frecuentemente, la consolidación de tal régimen.
La historia de los últimos sesenta años ha tenido como protagonista principal al Partido Justicialista, un colectivo político y social  que, desde su existencia, fue el único que ha podido conseguir por la vía de la representación democrática, iniciar y finalizar los períodos de gobierno en los que resultó victorioso. Esto ha sucedido en los años 1946, 1989, 1995 y 2003, salvo en los casos de los golpes de estado sufridos en los años 1955 y 1976. Desde su existencia no hubo otro partido político en la vida democrática argentina que, desde 1946, haya podido finalizar sus mandatos luego de haber resultado vencedor en las urnas.
Nuestra pretensión fue rastrear los modos en que este colectivo político logró imponerse, por la vía del voto democrático, en las tres elecciones presidenciales en el período 1973-2003 que prosiguieron a tres tipos de crisis distintas: crisis política del ’73, crisis económica del ’89 y crisis institucional del ‘03.

Tutor: Prof. Julio Moyano.
Texto de consulta recomendado disponible en la fotocopiadora del Centro de Estudiantes (en la caja “Seminario de tesis”).
Seminario de tesis dirigido a estudiantes avanzados de Comunicación y maestrías afines. Exposición y debate con tesistas de grado y posgrado.
Objetivos: constituir un espacio de trabajo y reflexión para tesistas de grado y posgrado, docentes-tutores y evaluadores.
Se otorgarán certificados de asistencia.
Actividad organizada por la Dirección de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA).
Carrera de Ciencias de la Comunicación
Ramos Mejía 841-2° piso
Teléfono: 4982-3411/5002/0521
Int. 102
Mail: ccom@mail.fsoc.uba.ar

miércoles, 24 de marzo de 2010

Nunca Más


24 de marzo de 2010, aniversario importante el de este año. Nuevamente los dinosaurios argentinos eligen su vidriera, se apilan, se enfilan ordenadamente para intentar socavar (de nuevo) conquistas, denuncias y las demandas de las conciencias que gritaron NUNCA MAS.

Mientras el sistema de medios ocupa sus esfuerzos memoriosos en encontrar las coincidencias entre este período y el año 1986, año en el que el mejor jugador de fútbol no resultaba ser tan mejor previo a l mundial de México ‘86, tal como acontece hoy, año aquel, en el que el imperio galardonaba al merecido cine argento con un Oscar a “La Historia Oficial” tal como acontece hoy, y ejercitábamos el chauvinismo en el vacío tal como muchos lo ejercitan hoy, cuesta encontrar, en ese sistemas de medios, un ejercicio auténtico y autocrítico de memoria histórica y colectiva que tienda a reparar y prevenir un futuro oscuro, sin embargo sigue habiendo lugar para los grondonas, los gelblung, que nunca olvidan qué bando deben defender.
Son esas coincidencias las que el sistema de medios y los sectores hegemónicos de hoy (idénticos a los de ayer) alzan como resultados esperanzadores. Esas coincidencias que ordenadas y adicionadas da como resultado que nuestra selección va camino a su trofeo y que los dinosaurios organizados consolidaran, más temprano que tarde, iguales resultados que ayer: la seguridad jurídica de las tasas de ganancias de los de siempre.

Esos memoriosos evitan hoy buscar las oscuras coincidencias con un anochecer cercano a aquel marzo de 1976. Cuánto le cuesta al memorioso hegemónico caminar diez años más atrás en sus recuerdos y visualizar aquellas “figuras” mal nacidas, que alzaban sus voces contra las demandas de los “negros” o recordar el silencio y las omisiones de algunos “dirigentes” de la política actual, o el accionar de algunos sectores de los partido políticos hoy vigentes también. Cuánto cuesta refrescarnos la idea de que tuvimos una dirigencia política facciosa y conservadora, antipopular y prebendaria, que conspiró contra la vida de los militantes políticos que vislumbraban otra dirigencia posible.
¿Será por esta dificultad que la vida política de algunos parece un cine continuado donde toda película comienza cuando los nefastos llegan? ¿Será por este tipo de películas lue los Pinos Solanas, los Lozanos, corren a buscar a Carlos Menen, no para juzgarlo ni castigarlo sino para pedir su voto como buen opositor que fue a los intereses colectivos?

Y bue… como el orden no altera el producto, ni cuando la suma se trata de dinosaurios, no resulta raro que la ecuación de Carrio┼Duhalde┼Macri┼De Narváez┼Herrera de Noble┼Carlos Menen arroje el triste parecido, cuando no coincidente, entre operadores de la tiranía del ’76 y operadores que bregan (inútilmente) por una nueva tiranía

Válgame decir que muy pocas ganas tengo de seguir escribiendo sobre tremendos vende patrias y cipayos, prefiero ir saliendo para la plaza de la esperanza, la que “crece desde el pie” y pasa por aquí, “verde roja o negra, como el colibrí”, ya que siempre habrá astilla de este palo para vacilar, susurrar o gritar NUNCA MAS.

                                                                                                                                                             S.Ch.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El Ojo y la Mano

“El amor se origina de la experiencia separada y, a la vez, conjunta de la vista y el tacto. Los ojos contemplan, como espejos fieles, el objeto que miran. Así, mirarse es un reconocer para entenderse o engañar. Esta porfía de la mirada es penetrar, adentrarse en el alma del otro y, también, una búsqueda. Los ojos recorren el objeto o sujeto que tienen ante sí, lo inspeccionan, lo dividen, abandonándolo a sí mismo y, por consiguiente, respetan su originalidad. Por el contrario, las manos apresan, hacen suyo el objeto… El tocar es el principio del conocimiento. El contacto primitivo de los que empiezan a amarse es el toque superficial que, repetido, se convierte en una palpación mutua. En el frenesí cognoscitivo propio y revelador del tacto. Las manos son posesivas, y los ojos, ofrenda… viendo y tocando empezamos a crear en nosotros situaciones y actitudes amatorias.
Frente a la mano que aprieta, los ojos nos descubren lo que es en toda su amplitud.

De la práctica o ejercicio de estas conductas se origina el amor, que nace de de las experiencia cotidiana de una entrega de sí mismo y una posesión del otro.

Para ello, necesitamos situar a la persona que amamos en su generalidad objetiva. Pero no podemos limitarnos a su contemplación visual, necesitamos querer, poseer el objeto amoroso, para saber cual es utilidad a los fines vitales. Así, el amor tiene su génesis en la práctica más simple de la vida cotidiana. Es el arte de saber ver y de lograr poseer, lo cual requiere una sabiduría que se obtiene a través de un profundo aprendizaje con los ojos y las manos...

Los ojos y las manos crean así el mundo subjetivo y propio del amor. La resistencia del objeto amoroso suscita el odio, al no poder poseerlo, pero su entrega despierta el amor. Sin embargo, en las entrañas de cada ser siempre están prefiguradas la actitud generosa, entregada, que se expresa en los ojos que se dan y la egoísta, posesiva, de las manos que aferran codiciosas, pero que descubren el secreto de las cosas y de los seres”.


Carlos Gurméndez, "El Ojo y la Mano", en Estudios sobre el amor, Ed. Anthropos, Santa Fé de Bogotá, Colombia, 1994, pg. 15-17.

sábado, 27 de junio de 2009

Urgencias democráticas




Dentro de pocas horas, me despertaré, improvisare un desayuno y emprenderé mi viaje hacia la escuela en la que me toca votar.
Todo esto es el final de un proceso que ha llevado varios días, en los que las conversaciones y discusiones con personas muy queridas y respetadas por mí, me deja nuevamente situado en el mismo punto que cuando empezamos a dialogar sobre el futuro de nuestra ciudad, de nuestro país y de nuestros ánimos y expectativas políticas.
Por primera vez, desde que voto, me encuentro en la seria disyuntiva de avenirme a un “voto utilitario” (por llamarlo de alguna manera) que pareciera ponernos a resguardo, de los males que pergeña la derecha más concentrada y conservadora de nuestro país.

Aquí comienzan mis dolores de cabeza.
Cabe aclarar, de entrada, que no adhiero a la idea del voto utilitario como un voto que se erige en salvador de las intenciones progresistas colectivas. Al menos en elecciones legislativas, creo que es conveniente que se vean plasmadas las diferentes expectativas de los sujetos que componemos un país que asume la democracia como el mejor régimen, capaz de contenernos a todos. ¿No les parece?
Decía que los dolores de cabeza me asaltan cuando me toca revisar qué es lo utilitario y para quiénes.
¿Alguien podría sostener seriamente que el que vota a Pino Solanas, emite un voto anti-utilitario? Algún partidario de Pino Solanas, podría pensar de igual modo respecto del voto a Carlos Heller? Me parece un poco excesiva la lógica con la se intentar forzar la instalación de un discurso electoral que solo asume la bipolaridad como elementos constituyentes de un futuro (incierto) para la vida democrática de la Argentina.
¿Qué es un “voto utilitario” o “útil”? ¿Para quién lo es? ¿No sería mejor entablar una discusión profunda acerca de lo inútil que puede ser la derecha para las expectativas de la sociedad en su conjunto? ¿No sería mejor recordarnos, los unos a los otros, lo inútil que ha sido la derecha (en épocas pre electorales, electorales y post electorales) para las expectativas de los sectores más desfavorecidos por nuestro capitalismo?
Sin embargo la derecha y el progresismo se han empecinado en soportar sus estrategias en los miedos colectivos. En un lógica que excluye, lisa y llanamente, las intensiones electorales de los sujetos que creen encontrar representación en otras fuerzas políticas, que no son la dos mayoritarias, al día de hoy.
Es cierto que me asalta el miedo cuando pienso en la velocidad con que la derecha y sus diferentes sellos (PRO, PJ disidente, Coalición Cívica y siguen las firmas) han logrado recomponerse políticamente.
Es verdad que el PRO y Coalición Cívica no son lo mismo, pero detrás del PRO, en especial de su candidata Gabriela Michetti, como detrás de la referente más importante de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, no solo se juega la capacidad de tracción electoral de dos de las coaliciones políticas de este proceso electoral, sino también - y esto es lo que me parece más grave - la recomposición del poder eclesiástico. Un poder al que solo le falta recomponer la capacidad de representación simbólica frente a la sociedad, ya que su capacidad material no fue alterada seriamente en lo que llevamos de democracia. Para que ésta tarea de recomposición simbólica sea completa, necesita de la legitimación de la esfera política. Y ahí están Michetti y Carrió para tender sus manos a esa tarea.
Pero volvamos a la útil o inútil de nuestros votos.
Hace unos días me llegó una carta que leyera, oportunamente, Orlando Barone en Radio del Plata. Traigo a colación esta carta, porque otra de las problemáticas que discutimos con amigos es una formulación discursiva de nosotros, “los bien pensantes”, que dice más o menos así: “no hay que subestimar a la gente”. ¿Es una expresión de deseos? ¿Deseamos que, quienes compartimos expectativas podamos hacer el ejercicio de recordar y rememorar las tragedias políticas por las que hemos atravesado como sociedad para no volver a cometer viejos errores? Ojala sea eso.
Sin embargo quizás tenga razón la lógica que emplea Barone en su carta. Para Barone no hay otro voto posible que el voto al Kirchnerismo. Todo otro voto es de derecha, es conservador.
Barone nos subestima a todos, y quizás tenga razón en hacerlo. Quizás el conozca más profundamente que todos nosotros las buenas intenciones del Kirchnerismo y las posibles claudicaciones de Pino Solanas en jornadas venideras.
Pero quizás haya que ser más radical en esto. Si uno no deseara subestimar a la gente, debería concluir que quienes votaron a Menem por tercera vez son unos mal paridos. No subestimar implica reconocer, siempre, la responsabilidad que le cabe al sujeto que elige. Es decir implica asumir que lo elegido ha sido a conciencia.
Ahora bien sabemos que esto no es tan así, ni tan directo. Todos sabemos que los derechos civiles y políticos requieren de cierta educación y ejercicio de soberanía para poder ejercerlos de manera auténtica, y en este país seguimos lidiando contra índices de pobrezas gigantescos, de analfabetismo y demás problemas que redundan en la imposibilidad de enfrentar el ejercicio democrático con los niveles de conciencias y responsabilidades que nuestra democracia necesita.
Entonces, pregunto, sin saber la respuesta. ¿No sería mejor unas elecciones no obligatorias, donde quienes voten decidan asumir su compromiso cívico con la seriedad pertinente? Obviamente que implica toda una reforma de nuestra ley electoral y por consiguiente de financiamiento político de los partidos y de la calidad educativa de la ciudadanía.
Es posible objetar esta posibilidad, argumentando que las estructuras partidarias más grandes tendrán más capacidad de cooptación en el contexto de elecciones no obligatorias. De todos modos es algo que solo pienso en voz alta sin verdades reveladoras, pero quizás sea preciso dejar de subestimarnos y subestimar a aquellos que piensan que el voto elegido es representativo de sus expectativas.
Ahora me toca aclarar que no defiendo a Pino Solana ni a su agrupación, solo protesto contra una lógica que siempre necesita establecer urgencias para evitarnos la tarea de reparar las heridas más serias y terminamos poniendo el carro delante del caballo. Es así como antes de discutir que pasó con los responsables políticos de la masacre del puente Pueyrredon, es mas urgente votar la lista que incluye a los responsables de dicha masacre. Porque siempre una masacre puede ser peor que la anterior y enfrente están otros sujetos más horrendos.
¿Tengo que votar a representantes sindicales que votaron las leyes de flexibilización laboral? Aclaro que mi sueldo como empleado público después de 10 años de trabajo asciende a la estrepitosa suma de mil seiscientos pesos. Como diría un amigo mío: “Es un poco raro, ¿no?”
Quienes me conocen se preguntaran porque no hay un solo párrafo destinado a los partidos de izquierda. Sencillamente, no se lo merecen. Solo una pregunta: Si la alianza del PJ kirchnerista, es con el Partido Comunista, ¿por qué este último no se ha hecho cargo de tal alianza y no ha salido en su militancia a defenderla? Cabe aclarar que es una alianza que me parece correcta, algo atemporal, pero correcta, si es que hay vocación de construir algo durable políticamente. Lamentablemente no hacerse cargo de tal alianza, implica asumir la carencia de expectativas de sus propios integrantes sobre dicho proyecto.
Por último.
¿Voto útil o inútil? La vedad que no me queda claro nada. Solo sé que hay políticas, que hay que defender en un futuro y que fueron promovidas por los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, pero también sé que hay que asumir la responsabilidad que nos cabe a todos en el crecimiento de esta derecha.
Espero que los intelectuales que han venido debatiendo hasta ahora, puedan dar un paso superador en su rol y trascender los muros de la Biblioteca Nacional, para que dejemos de subestimarnos unos a otros y podamos construir una democracia cada vez más adulta.


S.Ch.